ENIGMAS REVELADOS

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martes, noviembre 23, 2004

EL SANTO SUDARIO: O las grandes consecuencias de un acto de nepotismo

Un articulo anodino

Un periódico regional anunciaba recientemente (Nice-Matin, 28/6/1983) una exposición sobre el “santo sudario de Turín” organizada por el museo franciscano de Niza. El conservador subrayaba en este articulo que una de las conclusiones de las largas investigaciones emprendidas es que la “huella del sudario no pudo ser producida por mano humana por cualquier tipo de procedimiento”.

¿Vaya, es bien categórico! . . .

Nos señalaban luego que “la importante documentación de esta exposición da así las respuestas más actuales a las preguntas planteadas por el problema del “paño sagrado”; y esto es sorprendente ya que la última página solo ofrecía una bibliografía muy sucinta, en la que curiosamente estaban ausentes algunas fuentes no desdeñables (algunas provienen de eclesiásticos) pero que no presentaban las mismas conclusiones.

También se nos decía que esta reliquia “ había sido traída desde Constantinopla por cruzados franceses”, que un fotógrafo turinés había visto “aparecer en su negativo una figura humana que en el original no se distinguía fácilmente”. . .

Este mismo periódico regional es el que unos meses antes (26/3/1983) nos informaba que el ex rey de Italia, Humberto de Saboya, había donado el “santo sudario de Turín” al papa Juan Pablo II en el testamento que redactó en Ginebra antes de morir.

Seguía una descripción del objeto:

La preciosa reliquia conservada en Turín pertenecía a la casa de Saboya desde 1457. Según la tradición , esta pieza de lino de 4,30 por 100 metros sirvió para el amortajamiento de Cristo después de su crucifixión. Lleva en negativo la imagen de un hombre de tipo semita de 1,80 metros, barbudo, con los ojos cerrados, los cabellos largos, y con heridas similares a las de Cristo.
La manera en que la imagen se imprimió en la tela sigue siendo misteriosa. Algunos ven en esto una intervención divina. Otros consideran que podría tratarse de un fenómeno químico desencadenado por los productos utilizados en la época para perfumar el cuerpo.
Aparecido en Francia después de las cruzadas, el sudario fue adquirido en 1457 por la casa de Saboya, que primero lo conservó en Chambery y luego en Turín, donde se construyó especialmente una iglesia para guardarlo. Desde hace tres siglos nunca abandonó esa ciudad
.”

Este texto aparentemente neutro sin embargo ratifica unas falsedades manifiestas y, por ello, es tanto más pernicioso.

Examinemos algunos puntos precisos.

“Lleva en negativo la imagen de un hombre...”. El hecho de hablar de negativo sugiere que ha sido necesario esperar la invención de la fotografía para percibir la integridad de la figura y que, al datar el “sudario” de manera segura antes de este descubrimiento, esto prueba su autenticidad. Pero la imagen entera es en realidad visible desde hace mucho tiempo como puede atestiguarlo pinturas, tapices y hasta un medallón del siglo XIV que nos muestra la imagen entera, dorsal y ventral.

“La manera...sigue siendo misteriosa”. Falso: la manera puede ser diabólicamente (discúlpenme) simple, ya lo veremos.

“Algunos...Otros...cuerpo”. Es el pasaje sutil. Para “algunos” es una intervención divina. Para “otros” es un fenómeno químico desencadenado por los productos utilizados “en la época para perfumar el cuerpo”.

¡No hay aparentemente otras opiniones y los dos datos llevan a la misma conclusión!

La primera es: es divino, por lo tanto es el “sudario” de Cristo.

La segunda, la “teoría” química, confirma la época y el hecho de que ese lienzo contenía un cuerpo, lo que permite decir: data de la época de Cristo, es un sudario, lleva las huellas precisas de la Pasión, por lo tanto es el “sudario” de Cristo.

¡Soberbio! Como conclusión, fuera cual fuera la “manera en que la imagen se imprimió”, todas las opiniones parecen concordar sobre la edad y el destino del “sudario”.

“Aparecido ...después de las cruzadas...” Lo que nos da la respuesta a la pregunta: “¿quién lo trajo?”, y sobre todo, “¿de donde viene?”. Si se hubiera dicho: “ Apareció en los alrededores de Troyes en el siglo XIV” , ¿tendría esto el mismo sentido profundo?.

Para la buena comprensión del tema y antes de abrir la “investigación” necesaria, debo recordar primero la historia de esta reliquia.



LA HISTORIA

El “sudario” de Turín hace su primera aparición en Francia en la iglesia colegial de Lirey , cerca de Troyes, alrededor del año 1357; en esa época Juana de Vergy, viuda de Godofredo I de Charny, y el clero de Lirey organizaron exposiciones.

Aquellas exposiciones , que atraían a multitudes compactas de peregrinos, se suspendieron durante una treintena de años y luego se reanudaron.

Después de algunas peripecias, ese “sudario” fue cedido por Margarita de Charny (nieta de Juana de Vergy) a la casa de Saboya. Al parecer , la fecha puede fijarse en 1453 (y no en 1457).En efecto, el 22 de marzo de 1453, el duque Luis de Saboya dona a Margarita de Charny el castillo de Varambon y las rentas del dominio de Méribel, cerca de Lyon, en compensación de sus “preciosos servicios”.

Instalado más tarde en Chambéry, en una capilla, el “sudario” escapa por poco , en 1532, a un incendio. En esa ocasión el lienzo resultó agujereado y ligeramente quemado por la plata fundida del relicario (se lo salvó mojándolo.) Luego, a finales del siglo XVI, llega a la ciudad de Turín y en junio de 1694, se lo coloca en la capilla real de la catedral de esta ciudad, en un santuario especial concebido para esa ocasión.

En mayo de 1898, el “santo sudario” fue expuesto (siempre en Turín) durante ocho días, en ocasión del cincuenta aniversario del reino de Italia.

El 28 de mayo, Secondo Pia logra , en su segunda tentativa, fotografiar el “sudario” , suspendido en un marco de cristal encima del gran altar de la catedral de Turín. El resultado es impresionante. Mientras que la imagen que ofrece el “sudario” parece imprecisa y poco contrastada, y su color sepia apenas se distingue de la misma tela, el negativo fotográfico revela otra cosa: la representación nítida , vista de frente y de espaldas , de un hombre de rasgos estilizados, que recuerda mucho al personaje de Cristo tal como lo han representado los artistas, con las huellas de la Pasión en su cuerpo según las describe el Evangelio de san Juan.

A partir de esa fecha se difunde en los medios de comunicación la noticia extraordinaria: el “santo sudario” es un negativo, lo que parece eliminar sin duda posible todo mistificación, ya que su existencia está atestiguada mucho antes de la invención de la fotografía.

En abril de 1902, Yves Delage, profesor de anatomía en la Sorbona, presenta un trabajo en la Academia de Ciencias de París sobre la “imagen de Cristo visible en el santo sudario de Turín”(trabajo que no fue publicado por la Academia”).

El doctor Barbet realiza, en los años treinta, una serie de experimentos sobre cadáveres y reúne un conjunto impresionante de “pruebas” que establecen que las heridas visibles en el “sudario” son auténticamente las de la victima de una crucifixión. “Demuestra” , por ejemplo, la imposibilidad de suspender un cuerpo human clavándole la manos en la tabla transversal de una cruz: bajo el peso, los clavos desgarrarían simplemente la carne (en la imagen del “sudario” la herida parece estar situada en la muñeca y no en la mano). “Demuestra” además la contracción del pulgar hacia dentro de la mano cuando el clavo atraviesa la muñeca (los pulgares parecen invisibles en el “sudario”).

A partir de esa época , por todas partes, se declara que el cuerpo médico está estupefacto por la exactitud anatómica de la imagen del “sudario”.


El “sudario” se mostró en junio de 1969 a los miembros de una comisión científica especial, designada por el Cardenal Pellegrino de Turín.

En noviembre de 1973, el “sudario” se expone para la prensa y la televisión en la galería de los Suizos del antiguo palacio ducal de Turín. Max Frei, criminólogo de Zurcí, es autorizado a tomar muestras de la materia de la superficie del lienzo para realizar análisis. Un pequeño grupo de científicos italianos es autorizado a hacer observaciones y tests limitados.

El informe de 1976 ( Report of the Comisión on the Holy Shround) de esos tests y de los precedentes tiene un tono general bastante escéptico; dos de los expertos hasta sugirieron que la impresión del negativo fotográfico podía deberse a una técnica artística utilizando un modelo o un molde. Lo que por el contrario se afirma con nitidez es que la imagen no es una pintura, en la acepción común de ese término.

Max Frei, por su parte, declarará más tarde haber descubierto en el “sudario” pólenes procedentes de cuatro lugares diferentes: a) de Europa (es decir de Francia e Italia), b) Palestina (Jerusalén), c) las estepas de Anatolia y d) los “alrededores” de Estambul.

En n1976 , John Jackson y Eric Jumper descubren , a partir de algunas presunciones rápidamente olvidadas en medio del entusiasmo resultante que la imagen contiene información en “tres dimensiones” sobre el cuerpo que se presume fue envuelto en el lienzo. Una radiación misteriosa, emitida por el cuerpo de Cristo en el momento de la resurrección, habría impreso en el lienzo una imagen de intensidad variable según la distancia que separa el tejido del cuerpo; un tratamiento informático de las diferentes “densidades” de la imagen permitiría reconstruir pues una representación en volumen del “hombre del sudario”.

Una “consecuencia” del aspecto tridimensional es el “descubrimiento” de pretendidas monedas colocadas sobre los ojos, identificadas por el padre Francis Filas como monedas romanas cuyas inscripciones mostrarían que datan de mediados del siglo I.

Ian Wilson, presidente de la British Society for the Turín Shroud, elabora en la misma época (1976) una hipótesis sobre la “historia plausible” del “sudario” antes de su primera exposición comprobada en Lirey, en Francia.

En una obra muy bien documentada (Le Suaire de Turín, Linceul du Christ) , Wilson identifica el “sudario de Turín” con el mandillón de Edesa (hoy Urfa, en Turquía), tela que tiene el rostro de Cristo y que fue venerada en esa ciudad, y luego llevada a Constantinopla en el año 944.

En marzo de 1977, se realizó en Albuquerque (Nuevo México) la asamblea constitutiva del STURP (Shround of Turín Research Project, Proyecto de investigaciones sobre el sudario de Turín) En octubre de 1978, 33 miembros de esta asociación llegaron a Turín con más de seis toneladas de material sofisticado para proceder a una serie de exámenes autorizados sobre la reliquia, que había sido transportada para esa circunstancia al palacio real , cercano a la catedral.

En octubre de 1981, se reunió en New London (Connecticut) un simposio donde esos investigadores expusieron los resultados de sus trabajos.

Sus opiniones divergen en más de un punto, pero parecen marcar un acuerdo sobre el “hecho” de que la imagen del “sudario” no pudo ser fabricada artificialmente. De manera paralela apareció la obra de Verdic on the Shround de Ken Stevenson y Gary Habermas, obra que, aunque de ninguna manera autorizada, patrocinada o aprobada por el STURP , contrariamente a lo que afirma la sobrecubierta del libro, se convirtió en la piedra fundamental en la que se apoya la mayoría de los análisis (o exposiciones) estilo “gran público”.

En lo que concierne a los resultados obtenidos por los miembros del STURP, se reducen, además de la afirmación: “el sudario no ha sido hecho por la mano del hombre”, a la demostración de que las “manchas de sangre” del “sudario” , de coloración más que oscura y más roja que el dibujo del cuerpo, contienen un tenor en hierro superior al de la imagen de las otras partes. El análisis espectroscópico de esas mismas zonas parece poner en evidencia las rayas de absorción de la porfirina, sustancia que entra en la composición de la hemoglobina.

El equipo del STURP llega a la conclusión de que las manchas del “sudario” son verdaderamente sangre y que nada hace suponer que haya otra cosa.

Estos son la historia y los “hechos” que los medios de comunicación propagan con complacencia.

Antes de entrar en el meollo del tema, pienso que es necesario recordar que si, en este asunto, la objetividad de los argumentos intercambiados a menudo se ha resentido con las posiciones filosóficas y religiosas de las partes enfrentadas, la misma Iglesia nunca ha tenido la autenticidad de una reliquia como articulo de fe. Por lo tanto, como ya lo subrayó un periodista, el problema debe y puede ser examinado únicamente en el plano científico, con argumentos científicamente establecidos y pruebas científicamente controlables. En consecuencia, no debería encontrar lugar en el debate lo concerniente a la fe.

En la realidad concreta de los hechos, y para retomar el conjunto de los puntos expuestos con anterioridad, ¿qué podemos decir?.



UN OBISPO DIRIGE LA INVESTIGACIÓN

El “sudario” apareció hacia 1357 en Lirey, donde fue expuesto a la devoción de los fieles y también fue...denunciado como una superchería por el obispo de Troyes, Henri de Poitiers, que hizo poner fin a las exposiciones.

Su sucesor, Pierre d´Arcis, luchó también contra la impostura que había resurgido.

Este obispo escribió al papa Clemente VII a finales de 1389 (Mémoire de Pierre d´Arcis..):

La cuestión, Santo Padre, se presenta de esta manera. Desde hace algún tiempo en esta diócesis de Troyes, el deán de cierta iglesia colegiata , a saber la de Lirey, falsa y mentirosamente, consumido por la pasión de la avaricia, animado no por algún motivo de devoción sino únicamente de beneficio, se procuró para su iglesia cierto lienzo hábilmente pintado en el cual, por una hábil prestidigitación, estaba representada la doble imagen de un hombre, es decir, de frente y espaldas, y el deán declara y pretende mentirosamente que es el verdadero sudario en el que nuestra Salvador Jesucristo fue envuelto en su tumba, y en el cual quedó impreso el retrato del Salvador con las llagas que tenía. Esta historia ha sido puesta en circulación no sólo en el reino de Francia sino que podría decirse a través del mundo entero, de manera que la gente viene de todas partes para verlo. Además , para atraer a las multitudes a fin de sacarles solapadamente el dinero, tienen lugar pretendidos milagros, ya que se han alquilado algunos hombres para que se den como curados cuando se expone el sudario del que todo creen que es el sudario de Nuestro Señor. Monseñor Henri de Poitiers, de piadosa memoria, entonces obispo de Troyes, al ser puesto al corriente de estos hechos por numerosas personas prudentes que le instaban a actuar sin demora, como era su deber, en efecto, en el ejercicio de su jurisdicción ordinaria, se empeñó en descubrir la verdad en esta cuestión. Porque muchos teólogos y otras personas inteligentes declararon que no podía tratarse del sudario autentico de Nuestro Señor cuyo retrato se habría impreso en él, ya que los santos Evangelios no hacen mención de esa impresión, mientras que si se hubiera producido parece evidente que los santos evangelistas no hubieran podido omitir el referirla, y que el hecho no habría permanecido oculto hasta nuestros días. Al fin de cuentas, después de haber desplegado una gran diligencia en su investigación y sus interrogatorios, descubrió el fraude y cómo dicho lienzo había sido astutamente pintado, ya que de esa verdad testimonió el artista que lo había pintado, o sea que era una obra debida al talento de un hombre, y en absoluto milagrosamente forjada u otorgada por gracia divina” (el subrayado es mío)

El obispo Pierre d´Arcis dice luego en esta larga carta que, descubierta la superchería, el lienzo fue ocultado durante 34 años aproximadamente; nos informa además que el nuevo deán (en 1389) de la iglesia de Lirey , “siempre con una intención de fraude y con un objetivo de beneficio” (subrayado mío) , sugirió al señor Godofredo II de Charny volver a colocar el lienzo en la iglesia “para que con la reanudación de los peregrinajes la iglesia pueda ser enriquecida con las ofrendas de los fieles”.

La carta continua con el relato de las vicisitudes que el obispo debió afrontar. Éste recuerda que tomó medidas para que el lienzo fuera colocado bajo la custodia de los oficiales del rey.

Y en esta petición logré, sin la menor dificultad, ante el tribunal del parlamento del Rey explicar plenamente los orígenes supersticiosos de ese sudario, el uso que se hacía de él, la superchería y el escándalo que señalaba a la atención del tribunal. De verdad , es un asombro, para todos los que conocen los hechos, que la oposición con la que tropiezo en esos procedimientos provenga de la Iglesia, de la que hubiera debido esperar un apoyo vigoroso y hasta temer un castigo si me hubiera mostrado indolente o negligente.”

Pierre d´Arcis se asombra luego de que la autorización para exponer dicho lienzo haya sido obtenida de Su Santidad y termina su carta con una solicitud:

Quisiera, pues, pediros, muy Santo Padre, que os dignarías detener vuestra atención sobre esta exposición y tomar medidas para que se ponga término a un escándalo semejante y a esa superstición abominable a la vez en hecho y en apariencia, de tan sabia manera que ese lienzo no pueda ser tenido por un sudario o una reliquia, ni por una imagen o reproducción del sudario de Nuestro Señor ya que el sudario de Nuestro Señor no era tal, y, en fin, que no pueda ser exhibido al pueblo con otro pretexto ingenioso ni expuesto a veneración, sino que para expresar el horror ante semejante superstición sea públicamente condenada, que las cartas subrepticias de las que antes se habla sean retractadas, o más verdaderamente declaradas nulas y sin valor, por miedo a que los vigilantes perseguidores y detractores de la Iglesia burlen la disciplina de la Iglesia y digan que se encuentra en los tribunales seculares un remedio más rápido y eficaz contra los escandalos e imposturas que en los de la autoridad eclesiástica. Me declaro dispuesto a aportar todas las informaciones que bastarían para eliminar la menos duda sobre el tema de los hechos mencionados (el subrayado es mio), tanto en el público como de otra manera, para disculparme y poder descargar mi conciencia en un asunto que me interesa.”

La consecuencia de esta carta que enumera hechos precisos y fundados debió ser la condena del fraude sacado a la luz por monseñor Henri de Poitiers o al menos una solicitud de más información..¿no les parece?.

Nada de esto sucedió, y el papa Clemente VII en enero de 1390 autorizó las exposiciones de la “representación” del “santo sudario” y...¡ Condenó al obispo Pierre d´Arcis al silencio, so pena de excomunión!.

Barrida de esta manera la oposición , el “santo sudario” volvió al “servicio”...





IMAGEN NEGATIVA Y EXACTITUDES ANATÓMICAS

En lo que concierne a “la imagen en negativo” del “santo sudario” , es bastante simple: el “sudario” no es una imagen en negativo.

Para convencerse de esto, basta con mirar las “manchas de sangre” que, de color oscuro en la imagen del “sudario” , se vuelven blancas en una imagen invertida...

Lo que, por el contrario, es innegable, es el hecho de que todo sucede como si la imagen en el “sudario” tuviera las cualidades de un negativo fotográfico, es decir que la inversión parece dar una imagen mucho más “viva”. Pero éste es a menudo el caso cuando una imagen está muy debilitada porque, y no es la única razón, el negativo fotográfico aumenta entonces el contraste.

Las pérdidas de sustancia que se produjeron en las exhibiciones públicas y en el incendio de 1532 (fuego + agua) explican sencillamente el debilitamiento de la imagen. Hay que agregar que la imagen del “sudario” aparece débil y borrosa (apenas más oscura que el mismo lienzo) para la epoca moderna, pero no parece haber sido el caso en épocas pasadas.

¿Qué decir de afirmaciones del tipo: “Si el sudario es falso, para qué sirvió representar todo el cuerpo del crucificado ya que durante siglos permaneció indescifrable?”...”Hasta entonces, y todos los testimonios históricos lo demuestran , la gente sólo vio la cabeza del crucificado..”?

Las pretendidas “manchas informes hasta la fotografía de Pia”, que revelaría el cuerpo de frente y de espaldas, no debían parecer tan informes a los hombres de los siglos pasados, porque, como recordé al comienzo, tenemos representaciones precisas del “santo sudario” con las dos caras , dorsal y ventral, perfectamente dibujadas, desde le siglo XIV.

Las diferentes elucubraciones sobre los aspectos médicos que presentaría el “sudario” han sido barridas por los representantes del mismo cuerpo médico.

Por ejemplo, el doctor Zugibe (quien, señalémoslo, cree que el "sudario" es autentico y por lo tanto no es un "detractor encarnizado") mostró a través del estudio experimental con cadáveres (al igual que el doctor Barbet) que los clavos hincados en las palmas de las manos puede muy bien sostener el peso del cuerpo, subrayando que la ausencia de pulgares se debía simplemente a su posición natural con respecto al índice.

El doctor Michel York , médico forense y principal experto judicial de Nueva York, estima sobre la base de su muy larga práctica experimental que la imagen del "sudario" se hace "menos real" por los rasgos médicos que se pretenden encontrar en ella; señala, como un ejemplo entre otros, que "cuando la cabeza sangra, la sangre no corre en hilos" como se representa en la imagen, sino que "se pega a los cabellos". Su conclusión merece ser subrayada: " Es muy probable que el sudario nunca contuviera un cuerpo" (Médical World News 22/12/1980).



EL DIAGNOSTICO DE LOS PÓLENES Y EL EFECTO "3-D".

Los resultados del criminólogo Max Frei, que tomó muestras de superficie en noviembre de 1973, en un principio pusieron en evidencia que los pólenes procedían de dos regiones: Palestina y Europa (Francia e Italia). Estos resultados fueron completado luego con otras dos regiones, a saber: las estepas de Anatolia y los "alrededores" de Estambul.

Debo recordar que la historia hipotética del "sudario" reconstruida por Ian Wilson señala un comienzo en Jerusalén (¡evidentemente !), una estancia en Edesa (actualmente Urfa), luego en Constantinopla (Estambul) y finalmente en Lirey, Francia.

Si observamos que las "estepas de Anatolia" engloban la región de Edesa, ¡debemos confesar que los resultados del análisis de los pólenes son asombrosos!

Pero lo son mucho menos si se observa que Max Frei, retirado desde 1972 (y por lo tanto ya no era director de los laboratorios científicos de la policía de Zurich en el momento en que fueron tomadas las muestras, el 23 de noviembre de 1973, contrariamente a lo que se afirma), aun no ha tenido tiempo (septiembre de 1983) para publicar sus análisis y sus resultados. Sí, han leído bien: esos resultados nunca han sido publicados en una revista científica después de diez años de "investigación", mientras no dejaba de darlos a conocer a los medios de comunicación.

Agregaré simplemente que la procedencia de los pólenes determinada por Max Frei fue completada (Anatolia y Estambul) en 1978, es decir, despues de que la teoría de Wilson fuera conocida, amén de que Frei y Wilson hicieron juntos un "viaje de investigación" a Turquía y a Israel en octubre de 1976.

Unas palabras más: ningún otro científico , con dos conjuntos adicionales de muestras sobre cinta adhesiva, vio el polen que Frei pretende haber encontrado...

¿Qué puede decirse respecto del "descubrimiento" por Jackson y Jumper del contenido de "información" 3-D (tridimensional) en la imagen del "sudario" con ayuda de un material electrónico impresionante (analizador de imágenes , etc)?

Jackson y Jumper cubrieron con un lienzo a un voluntario (elegido por su parecido con la imagen del "sudario"), y midieron las distancias cuerpo-tela en numerosos puntos; estos datos luego fueron relacionados con las diferencias de densidad observadas en la imagen del "santo sudario". Los primeros ensayos para reconstruir una representación en volumen del "hombre del sudario" mostraban una figura humana bastante retorcida. Para mejorar el aspecto, la disposición de la tela sobre el voluntario fue cambiada de manera de afinar el resultado (el argumento era sin duda: después de todo ¡nadie sabe cómo el cuerpo fue envuelto en ese sudario, en una tumba de Palestina , hace casi 2000 años!).

También fueron modificados de manera ad hoc otros parámetros de ese famoso análisis hasta obtener una figura que ofrecía un aspecto humano, excepto una cosa: cuando el rostro se ajusta en función de un relieve normal, el cuerpo aparece en bajorrelieve.

" Lo que Jackson y Jumper han demostrado es que pueden obtener una buena correlación entre la densidad de la imagen del sudario y la distancia tela-cuerpo correspondiente que obtienen cuando un modelo humano de la estatura apropiada es recubierto por un lienzo envuelto de manera de lograr el mejor resultado".("The Shround of Turín: a critical appraisal")

Pero correlación no es causalidad, y esto es todo lo que han demostrado.

La "demostración" de Jackson y Jumper peca en un aspecto: exige que se admita desde el comienzo lo que se espera probar; lo menos que puede decirse es que se trata de una grave falta contra la lógica científica.

En cuanto a la afirmación de la presencia de monedas en los ojos del "hombre del sudario", que surgió tras el "descubrimiento 3-D" , baste con decir que el mismo STURP ha desautorizado esas argumentaciones.



SÓLO DOS POSIBILIDADES

Sobre la “historia plausible” del “sudario” antes del siglo XIV, reconstruida por el periodista Wilson (y no historiador, como lo presentan algunos), lo único que puede declararse , me parece , es que en la hora actual no hay ninguna prueba de que el “sudario de Turín” haya tenido una historia anteriormente a su aparición en Lirey en el siglo XIV.

A titulo de anécdota , simplemente quisiera recordar que el “sudario de Turín” no es la única pieza de tela que en el curso de los siglos se haya presentado como el autentico sudario de Cristo.

Entre los otros objetos presentados en Francia como sudarios de Cristo, estuvo el de Compiègne, por el cual la reina Matilde , esposa de Guillermo el Conquistador, había ofrecido un magnifico relicario. Fue destruido durante la Revolución. Otro sudario se expuso largo tiempo en Besancon donde recibió la visita de san Francisco de Sales, de santa Juana de Chantal y de Luis XIV. También fue destruido durante la Revolución. Pero entre los siglos XVI y XVIII se hicieron numerosas copias; algunas aún existen. Según Gilbert Brunet , el mismo sudario de Besancon habría sido una copia del de Turín.
El sudario que durante mucho tiempo fue considerado en Francia como el más probablemente autentico se conservaba en Cadouin, en Périgord. Su última exhibición, en 1930, estuvo presidida por el cardenal Verdier. Pero unos años más tarde , un jesuita, J. Francez, descubrió que los dibujos que adornaban los extremos eran letras árabes estilizadas; o sea que el objeto venía de Oriente. Pero , cuando se descifraron los caracteres, pudo verse que había sido fabricado alrededor del año 1100..”(
Le Suaire ou les suaires)

Lo que focaliza el interés en el “sudario de Turín” se base en la presunción, en general no reconocida o al menos no explicada, de que para este “sudario” sólo pueden caber dos posibilidades.

O se trata de un truco, de una falsificación debida a un artista, o se trata de una representación “milagrosa” de la imagen de Cristo. No puede haber una tercera solución para ese “sudario”, por ejemplo el traslado de la imagen de un hombre crucificado que no sea Jesucristo.

El jesuita e historiador Herbert Thurston ya lo había subrayado muy bien :

En cuanto a la identidad del cuerpo cuya imagen se ve en el sudario , no hay duda posible. Las cinco heridas , la cruel flagelación, las perforaciones alrededor de la cabeza, aún pueden distinguirse claramente...Si ésta no es la huella de Cristo, ha sido concebida para ser una imitación de esa huella. Desde que el mundo es mundo, en ninguna otra persona podrían encontrarse esos detalles.”(The Holy Shroud an the verdict of History)

Esta alternativa, no reconocida pero presente en la mente de numerosos participantes , hace que los argumentos utilizados a veces se alejen mucho de la objetividad que tendríamos derecho a esperar de todo estudio que se pretende “científico”.

Al respecto, simplemente quisiera recordar que ninguno de los cuatro Evangelios precisa de manera directa que Jesús fuese clavado en la cruz. A riesgo de sorprender a numerosos lectores, preciso que la única indicación está tomada de san Juan (20, 25): “Si no veo la marca de los clavos en sus manos

El Evangelio según san Juan es también el único que nos da los detalles que tanto han deslumbrado a los “expertos” del “santo sudario”, como por ejemplo las piernas sin romper y la lanzada del costado.

En una palabra, todo en este asunto se base en el Evangelio según san Juan y sólo en él y se lo toma literalmente para reencontrar los detalles sobre la imagen del “sudario”.

¿Por qué entonces no se lo toma literalmente para el resto?.

Por ejemplo: “Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos..” (Juan 19, 40). Sí , han leído bien, la palabra “lienzo” está en plural y esto queda confirmado más adelante.

Los lienzos estaban por el suelo” (Juan 20, 5-6)

El lienzo que le habían puesto en la cabeza no estaba con los otros lienzos” ( Juan 20, 7)

A propósito de este ultimo lienzo, la resurrección de Lázaro en el mismo evangelio nos muestra que se trata de un pequeño lienzo que envuelve el rostro: “ ...Las manos y los pies envueltos en bandas y el rostro envuelto en un lienzo...” (Juan 11, 44).

El Evangelio según san Juan es pues el único que nos relata que el cuerpo fue envuelto en varios lienzos (los otros tres Evangelios hablan de “una mortaja”) y sobre esto se basan para demostrarnos la autenticidad de un sudario..¡ de una pieza!.

Sin otorgarles a los argumentos tomados de los Evangelios un peso determinante pienso que igualmente conviene subrayar esta contradicción que, piadosamente, se deja de lado.



NO ESTÁ HECHO POR LA MANO DEL HOMBRE

Sin desear insistir en los detalles , quisiera señalar que los miembros del STURP, Proyecto de investigaciones sobre el sudario de Turín, ya en el propio nombre de la asociación ratifican el “hecho” de que el lienzo que quieren estudiar objetivamente es un “sudario” , es decir, un lienzo que envolvió un cuerpo.

¡ Con los detalles que tiene ese lienzo, no quedará mucho por demostrar !

En lo que concierne a los miembros de esta asociación (la lista de investigadores del STURP aparece en el articulo “Science Seek to solve...the Mystery of the Shround”, en Nacional Geografhic, junio 1980) Steven Schafersman nos señala en un interesante articulo (Science the public and the Shroud of Turín, 1982), que el STURP cuenta con un agnóstico entre sus 40 miembros y se plantea irónicamente la pregunta: “¿Cuáles son las probabilidades al elegir al azar 40 científicos entre los millares que existen en Estados Unidos de obtener un grupo que tiene 39 creyentes?”.

Concluye ese pasaje diciendo que el STURP ,...no es “un grupo al que pueda considerarse , de manera creíble, predispuesto a una actitud escéptica.”

Esto no cuestiona la buena fe de los investigadores del STURP , pero debía subrayarse antes de examinar sus trabajos. Para que no haya una mala interpretación de mi argumentación, diré que un grupo formado por 39 ateos militantes sobre 40 miembros se prestaría a un a priori del mismo tipo.

Parece total el acuerdo en el STURP sobre el “hecho” de que “la imagen del sudario no ha podido ser fabricada artificialmente “.

Y sin embargo, desde 1978 ¡tenemos una explicación plausible de la técnica utilizada para la realización del “santo sudario”.!

En efecto, en esa época , Joe Nickell publica un articulo (The Shround of Turín-Solved!) en el cual explica su técnica y muestra sus resultados- La técnica de Nickell, ilusionista en su momento , es una técnica muy simple de Frottis, utilizada desde el siglo XII o aun antes.

Dejemos hablar a Marcel Blanc (Le saint suaire de Turín: una solution plausible):

Su procedimiento es equivalente al que han practicado todos los escolares; se puede trasladar la figura de una moneda a un trozo de papel que la cubre frotando con un lápiz o con cualquier pigmento. El principio es, pues, disponer de un bajorrelieve y cubrirlo con un lienzo mojado. Cuando esté seco se aplica , frotando, un pigmento compuesto de áloe y mirra. De esta manera se obtiene un negativo del bajorrelieve que se puede transformar en positivo con extrema fidelidad con relación al original.”

Más tarde, Nickell perfeccionó su técnica, (The Turín Shround : fake fact/prhotograph?) siempre de manera muy simple, mediante el frottis de una mezcla de óxido de hierro y de una sustancia gelatinosa (en vez de áloe y mirra) y completó la imagen obtenida pintando con pincel las manchas de “sangre” con una mezcla de óxido de hiero y bermellón.

(La imagen resultante según la técnica esgrimida. El parecido es increible! Y recuerdese que las diferencias que pudieran apreciarse están en función de la antiguedad y del molde empleado. Nota del Traductor del Articulo: S.C.R)



Lo que resulta muy interesante en esta explicación, que no prueba , por supuesto, que ésa haya sido la técnica utilizada, pero que contradice categóricamente la afirmación según la cual nunca se ha podido proponer una explicación natural para la imagen del “sudario” , es que ésta reproduce justamente todas las características de la imagen del”sudario” de Turín: ¡ El mismo color marrón sepia, el mismo efecto de negativo, el mismo efecto de reproducción del relieve por inversión, las mismas propiedades de resistencia al agua y al fuego y el mismo contenido de información 3-D ( de un bajorrelieve)!

El museólogo norteamericano subraya también que esta técnica implica que las dos caras, dorsal y ventral, se hicieron separadamente , lo que ya sugería el espacio vacío que separa la cabeza vista de frente de la cabeza vista de atrás sobre el “sudario” , espacio difícil de explicar en el marco de la hipótesis de un lienzo que haya cubierto un cuerpo humano (la “barbillera” aludida algunas veces no daría ese resultado).



SANGRE EN EL SUDARIO

Un análisis espectroscópico de la imagen del “sudario” por S. F. Pellicori , miembro del STURP , publicado en una revista científica (Spectral of the propertiers Shround of Turín) nos ofrece como conclusión: “ Los resultados del análisis espectral para las zonas “manchas de sangre” del sudario son congruentes con su interpretación en términos de hemoglobina humana”.

Sí, han leído bien: ¡ Los resultados son congruentes con la conclusión y no a la inversa!. Para ser totalmente objetivo, el autor nos dice: “ El alto porcentaje de espesor y el estado químico de la sangre contribuyen a disminuir el contraste de las bandas de absorción típicas de la sangre.

En términos claros, ¡ afirmemos a priori que se trata de sangre y señalemos que no se llega a grandes conclusiones demostrando que se trata de sangre!

De hecho, la presencia de sangre no tiene gran importancia para decidir sobre la autenticidad del “sudario”. En efecto, un artista puede, evidentemente, pensar en utilizar verdadera sangre para producir las “manchas”. Lo que es realmente importante es saber si esas “manchas” contienen , aun de manera parcial , algún pigmento totalmente ajeno a la sangre humana.

Aclarado esto, ningún trabajo prueba la presencia de sangre en esas famosas zonas. Algunos tests presentados con gran apoyo propagandístico parecen señalar la presencia de porfirinas, lo cual ha llevado a varios miembros del STURP a la conclusión de que “Está probada la presencia de sangre humana”.

Yo podría, con los mismos tests, llegar a la brillante conclusión de que Jesucristo no era un hombre sino...una hermosa planta verde.

En efecto, el núcleo porfirina está presenta no sólo en las diferentes hemoproteínas y hemoenzimas sino que también se encuentra en sustancias animales comunes y en..¡ la clorofila de las células de las plantas verdes!.



LA VERDAD ES TAN SIMPLE

De esta manera llegamos a los trabajos de Walter Mc Crone que han levantado una pequeña tempestad en el mundo de los “sindonologos” (de sindone, sudario):

Un articulo de Annette Burden (Shroud of mystery, Scienci 81, 1981) presenta una refutación de los trabajos de McCrone por Alan Adler y John Heller; pero, que yo sepa, los trabajos de Adler y Heller , que se considera utilizaron la “microquímica de las fibrillas” y el “aumento con microscopios” ¡ nadie pudo examinarlos por la simple razón de que no han sido publicados!.

Pero, ¿quién es Walter Mc Crone?.

Para que el lector no interprete esta presentación como “partidista” , le dejo esa tarea al propio Ian Wilson (op cit.):

El hombre que más que cualquier otro participante en esta conferencia (Albuquerque, 1977) era el gran maestro en cuestiones de tecnología y que había asistido de manera totalmente independiente de Jackson y Jumper , era un microanalista, el doctor Walter McCrone, de, de Walter McCrone Associates, Inc Chicago. El doctor Mc Crone gusta decir en broma que su divisa es “piensa en pequeño”. Lo que desmiente el carácter serio y altamente complejo de su especialidad , un laboratorio ultramoderno equipado con microscopios y microprobetas que valen unos dos millones de dólares y que tal vez es el lugar del mundo en el que mejor se puede extraer un máximo de informaciones de la muestra, más ínfima. Consultado por las galerías y los museos de todo el mundo para que analice , sin dañarlos, objetos artísticos e históricos de autenticidad dudosa, Mc Crone confiesa con tristeza que muy a menudo resultan falsos. Sin embargo, espera mejorar esa media con los resultados del Sudario.”

Agreguemos que Mc Crone es el autor de un trabajo científico casi definitivo sobre la identificación de las partículas microscópicas y las técnicas de graduación (The Particle Atlas). Durante los tests de 1978, el STURP utilizó cinta adhesiva para retirar 33 muestras de la superficie del “sudario” para análisis ulteriores. Mc Crone , que era miembro del STURP en ese momento, recibió 32 para el análisis (32 sobre 33, demuestra una real confianza en la competencia del individuo, ¿no les parece?)

Los análisis efectuados en su laboratorio permitieron examinar superficies inferiores a un cuadrado de un diezmilésimo de centímetro de lado, mientras que los precedentes trabajos de espectrografía habían estado limitados a respuestas integradas sobre superficies de 1 cm2 (o sea cien millones de veces más grandes).

Esos trabajos que constituyen los únicos resultados publicados (en una revista científica) de análisis de muestras tomadas del “sudario” se resumen de esta manera:

Toda la imagen es obra de un artista”.

Los análisis han demostrado claramente que la imagen, en su totalidad, ha sido obtenida mediante la aplicación de un pigmento que contiene partículas de óxido de hierro. Los pigmentos artísticos que contienen óxido de hierro (como el ocre rojo o hematites) estaban muy difundidos en la Edad Media y aun antes...

Además del óxido de hierro, el análisis ha puesto en evidencia ...¡bermellón y huellas de amarillo arsénico, azul de ultramar , azurita, carbón de leña y rojo rubia! ”El artista usó de manera evidente una mezcla de los pigmentos rojos más populares del siglo XIV, un “tierra de hierro” roja y bermellón, un sulfuro de mercurio.”

Lo crucial es el hecho de que la presencia de pigmentos , que no pueden provenir en ningún caso de la sangre o de cualquier otra sustancia corporal, queda demostrada sin equívoco. Esos análisis han probado también que el soporte utilizado para esos pigmentos es un temple (color + agua + cola) animal a base de colágeno, base habitual durante muchos millares de años.


En términos claros y para resumir el conjunto de la argumentación que acabo de exponer: el “santo sudario” de Turín es un fraude.

Un articulo que publiqué recientemente sobre este tema con un titulo un poco crudo tal vez, me ha valido una carta de un abate de Niza, que se preguntaba si no me había dejado llevar por la “antirreligiosidad primaria”, y a la vez declaraba que el “santo sudario” era un “tema menor”.

Respondería que si, por tener un actitud objetiva, soy “antirreligioso”, entonces los obispos de Troyes Henri de Poitiers y Pierre d´Arcis al igual que el canónigo Ulysse Chevalier, por citar sólo a estos, lo fueron muchos antes que yo y de manera mucho más virulenta.

En cuanto al “sudario” como tema menor, estoy totalmente de acuerdo con este hombre de la Iglesia; pero no lo es para mi el hecho de que millones de personas sean engañadas.


No quisiera cerrar este capitulo sin señalar que un medio rápido y poco costoso para zanjar la cuestión (que ya está zanjada) sería datar el “santo sudario” mediante el carbono 14. Este método de datación siempre fue rechazado con el pretexto de que se trataba de un método destructor y que las muestras necesarias eran demasiado grandes.

Pero en 1978, cuando el doctor H. E. Gove de la universidad de Rochester presentó una solicitud al respecto , hubiera bastado una muestra que contuviera 6 miligramos de carbono. No hubo respuesta. En la actualidad, con las técnicas existentes, bastaría un hilo de algunos centímetros de largo.

El STURP ha hecho varias tentativas para obtener la autorización de realizar una datación con el carbono 14; asimismo ha señalado que había suficiente lino carbonizado totalmente suelto debajo de las piezas de remiendo (colocadas después del incendio de 1532) para hacer varios centenares de tests de datación.

El argumento de la Iglesia , que rechaza la “destrucción del sudario” para datarlo es de hecho bastante débil, sobre todo si recordamos que en 1973 dos muestras de aproximadamente 4 por 1,3 cm y 4 por 1 cm fueron estregadas al profesor Raes para analizar la forma del tejido , y que esas muestras representan por sí solas más de una docenas de veces lo necesario para datar el sudario mediante el carbono 14...

De esta manera hemos llegado al final de la encuesta sobre lo que Wilson llamaba pomposamente , en la ultima parte de su obra (de manera interrogativa, para ser honestos), el “fenómeno paranormal” del “sudario” de Turín. Fenómeno que, en los hechos , se reduce a una simple mistificación, o a una estafa, cuya fecha de concepción más probable se situaría hacia 1350 , ya que el asombroso parecido de la imagen con el arte gótico no hace más que confirmar esta fecha.

¿Hay algo que aún les inquieta?.

Ah, sí, ¿es el comportamiento del papa Clemente VII, cuando condena al obispo de Troyes (que denuncia con fuerza la trampa) al “silencio perpetuo” lo que les molesta?.

Sin querer inmiscuirme en la vida privada de la gente tal vez pueda señalarles que Juana de Vergy, que exhibió el “santo sudario” por primera vez, se había vuelto a casar después de 1357 con un rico aristócrata, Aymon de Ginebra, primo de Roberto de Ginebra.

Ese Roberto de Ginebra fue más conocido con el nombre de...¡Su Santidad Clemente VII!.








HENRI BROCH
Profesor de Física de la Universidad de Niza.
“Los fenómenos paranormales; una reflexion critica.”

sábado, noviembre 06, 2004

LA INMORTALIDAD DE LA ALQUIMIA


Uno se pregunta, cuando estudia la alquimia sagrada ¿Cómo fue su verdadero origen? ¿Forma parte de una tradición fabularia? ¿O debemos buscar sus pálidas raíces en lo que debió haber sido un legado muy antiguo? ¿Y de donde nació o vino ese legado?.

Forzosamente, siempre que buscamos entender algo debemos reconocer un origen. Mis estudios sobre la biología humana, el comportamiento animal, y lo penoso que le fue a la evolución convertirnos en lo que somos me hace ser escéptico en cuanto a un origen sobrenatural de la alquimia.

Tampoco considero que sea un legado de una civilización de otro mundo o de este mismo mundo, anterior a esta humanidad (y la palabra Atlántida me viene a la cabeza). Mucho menos que haya nacido de mezclas inéditas y aleatorias efectuadas en un hornillo o matraz primitivo por el anónimo primer alquimista.

La alquimia, bien vista para algunos, es un conocimiento científico novedoso. No implica que evolucionemos espiritualmente o que saltemos de pronto a una fase dimensional superior. Por el contrario – la gran mayoría opina – la alquimia es un conocimiento científico añejo aun no desvelado. Y ese conocimiento es lo que nos puede cambiar intelectualmente a través de su comprensión. Así, al menos, piensan muchos modernos y antiguos alquimistas.

Muchos psicólogos hoy día explican la alquimia como el producto elaborado de nuestro profundo inconsciente colectivo, conformado por diversos arquetipos: esencias que llevamos dentro nuestro desde tiempos inmemoriales.

No me cuesta imaginar a ese hipotético primer alquimista preparando la Gran Obra, buscando por medio del instinto y la observación aquello que mejoraría su vida de maneras incalculables. Lo veo sentado observando completamente abstraído las leyes silenciosas de la naturaleza. Descubriendo en la observación el secreto. Oyendo del silencio las palabras necesarias para actuar.


(Este es uno de los tratados antiguos sobre alquimia, perteneciente al ilustre Basilio Valentin)


Esto guarda cierta lógica con el tratado de Roger Bacon, tan exacto y didáctico, donde enseña que fue a través de la observación atenta de la formación de los minerales y metales lo que llevó a desarrollar la forma de hacer oro.


LA PASIÓN DE ORO Y SALUD

¿Y qué buscan , generalmente, los alquimistas?.

Pues, luego de leer y releer numerosos tratados, de conversar con alquimistas y de hacer mis propios ensayos, sé que buscaban , principalmente, la manera de llegar a una medicina Universal, panacea que remedia todos los males de esta tierra. Pero también , como particular, hacer oro.

Nada de percepciones misteriosas o pasajes a otras dimensiones. Nada de poderes místicos y legendarios. Buscaban la felicidad que ofrece aquella Medicina gloriosa y la forma de pasar de la mejor manera esta vida terrestre. Algo, ciertamente, más mundano que lo que propugnaron algunos escritores en los últimos tiempos.

Así es, al menos, como concibo un origen a la alquimia (origen que no necesariamente trae consigo una panacea)





(Una florida y enigmatica simbologia)

Pero ¿Por qué se le llamó Lapis Philosophorum o “piedra filosofal” al producto desarrollado por esta vieja ciencia?.

Analicémoslo.

Piedra: es una obvia alusión a una roca, mineral o elemento no animado de la naturaleza.

Filosofal: proviene de filosofía, de aquella ciencia que estudia la esencia , causas y finalidad del universo (al menos ésta es la definición exacta que brindan ciertos diccionarios modernos).

Y si unimos ambos términos, podríamos interpretar algo así como:
“ Un elemento concreto por medio del cual se debería comprender los mecanismos secretos del universo”.

(Este es el deseo de muchos alquimistas modernos, e incluso de los fisicos y astronomos: desvelar el mecanismo del universo)

Sin embargo, por más que pueda ser plausible está definición, el diccionario básico tiene otra interpretación:
“Material con el que los alquimistas buscaban convertir en oro”.

Algo, ciertamente, mucho más mundano.


AL FIN...

¿Y qué nos queda de todo esto?.

Leemos la historia. Brillantes hombres se largaron a la búsqueda de la “piedra”. Entre ellos Pierre Dujols, Eugene Canseliet –discípulo del misterioso Fulcanelli, del cual ya hemos hablado en este sitio.

Y de los relatos de los alquimistas modernos, prácticamente no hay vestigios de que hayan logrado arrimarse al secreto (salvo, - dicen - Simón H, moderno alquimista que cobra por sus cursos para hacer oro, y del que nadie vio fabricar salvo, quizá, en sus textos y en su fértil imaginación) Incluso más: muchos fallecieron irremediablemente en la pobreza absoluta; otros, víctimas de sus propios experimentos.
(Antiguos laboratorios y hornos de alquimistas)


Se puede decir que, mayormente, en la reciente época moderna empezaron a proliferar interpretaciones místicas y espirituales de la alquimia y la Gran Obra. Jacques Bergier y Luis Pauwels –en su “El Retorno de los Brujos” – impusieron la moda de ver , una vez más, desesperadamente hacia atrás: el pasado.

Y resucitaron viejos “linajes” de conocimientos claramente demostrados como anticuados. Lo suyo era un intento de rebeldía contra la ciencia oficial. Intento que, lamentablemente, cautivó a muchos jóvenes entusiastas proclives a la credulidad. Fue un grito desaforado y efectivo desde las recónditas letras de sus ensayos. Así volvió a una nueva generación el nombre de Fulcanelli.

Y todos –me incluyo primero –empezamos a leer una y otra vez sus volúmenes más populares. Con el tiempo unos pocos de nosotros hemos descubierto quien era –o quienes eran – Fulcanelli.

Al advertirlo notamos una profunda decepción. Porque del “clan” Fulcanelli, ninguno pudo coronar la Gran Obra. Se trató, como vimos aquí mismo, de un engaño por parte de un insatisfecho filosofo (Champagne, aquel maestro “de cabellos largos que tocaban los hombros” del aprendiz Canseliet, según leemos en el prólogo a las Moradas Filosófales) que no llegó muy lejos en sus elucubraciones, y murió de una cruda gangrena.

Por eso, pienso, es necesario –antes de perder años y energías – saber efectivamente qué es la “piedra”. Y si alguien, realmente, la logró alguna vez.

Dicen – lo cual puede ser dudoso – que Roger Caro, mejor conocido como Kamala Jnana la logró basándose en la extracción del mercurio y azufre contenido en el Cinabrio.

Rubellus Petrinus, gran alquimista moderno, ha ensayado - tal como me comentó - reiteradas veces la técnica. Y no logró tal separación por mucho que intentara.

Pero cuando ocurre algo así, los alquimistas insisten que pasa porque falla algo en la evolución espiritual de la persona (o que el clima o la atmósfera no ayudó).

Quiero dejar claro algo: tal evolución es ilusoria. La única evolución es la de las especies, a través de la selección natural, el resto es conjetura que se quiebra al medio al corroborar y observar el reino animal, tan emparentado –no solo genéticamente, sino socialmente- con nosotros.

Quien tenga dudas de lo que somos debería observar a nuestros primos chimpancé. Esto no significa, desde luego, que seamos iguales, pero sí muy parecidos.

Lo cierto es que, nuevamente –y como los tratados – todo tiende a rodearse de una nebulosa fastidiosa. No sabemos efectivamente si alguien logró tal Medicina –que es lo que nos atrae, al menos a mi, principalmente, más que el oro – o si se trató , como acostumbra la especie humana, de una mentira. Kamala Jnana, a pesar de sus elogioso tratados donde fotografió paso a paso la Gran Obra, murió como cualquier mortal.
(La famosa "piedra" de Kamala Jnana)



DE LOS MANUSCRITOS A LAS CATEDRALES

¿Pueden ser válidos los manuscritos antiguos? ¿En verdad pueden contener potencialmente algún secreto? Mi experiencia me dice que no. Y que si esconden algo realmente, es la manera de fabricar oro a través de tensos procesos (esto, para muchos, quizá será suficiente para lanzarse al estudio de la Gran Obra, y para ellos ya daré una receta).

Vemos a Nicolas Flamel y Eireneo Filaleteo hablando el mismo lenguaje de alegorías y símbolos aunque jamás fueron contemporáneos. ¿Debemos pensar que hablaban igual porque conocían el mismo secreto o porque uno imitó burdamente al otro sin haber descubierto nada y decepcionado de pasar años estudiando una quimera?

Y si Flamel miente ¿Qué nos queda de su copista?
(Algunos de los más viejos tratados)


Un buen argumento –y aunque por “bueno” no significa que sea perfecto – de defensa que tiene la alquimia son las catedrales. Allí hay algo –dicen eufóricos- que se pretendió esconder. Un secreto , sistema o forma de pensamiento lo suficientemente importante como para dejarlo esculpido en importantes monumentos religiosos y no religiosos.

Pero ¿Podemos pensar en un conocimiento revolucionario por el mero hecho de estar esculpido? ¿Acaso no podemos pensar lo mismo de los jeroglíficos de las pirámides? ¿O de los símbolos mayas? Pero claro, han sido descifrados, y su valor, hoy día, es claramente típico de la cultura, nada revolucionario.
Pero no mezclemos los tantos.


Creo que pese a todo, la alquimia misma finalmente se hace inmortal. Basta ver bien a la piedra tallada.




Copy 2004.
S.C.R

viernes, octubre 29, 2004

FULCANELLI: MISTERIO RESUELTO



Uno puede pensar lo que quiera cuando lee un libro. Pero, si hay una leyenda que respalda dicha lectura, la cuestión puede volverse más preocupante.

No son pocos los que en estos tiempos que vivimos lanzan su mirada a la metafísica, esoterismo, astrología y alquimia como modelos de respuestas existenciales. Y, contrariamente a muchos escepticos, pienso que aquellos modelos son intentos valerosos del hombre por contestarse a las grandes interrogantes. Aunque muchos son equivocos del pensamiento, siempre hay lugar para que sirvan de inspiración.


Por mi parte, durante muchos años he venido estudiando –y lo sigo haciendo – la alquimia. Tras refutar muchos temas esotéricos, místicos y religiosos, aun la alquimia persevera en su florido lenguaje anecdótico. Pero creo que habrá tiempo para explayarme en esta "vieja ciencia", madre -junto a la arquimia y la espagiria - de la quimica moderna.

Y yo, como tantos otros, fui iniciado por un anónimo personaje que responde al seudónimo de Fulcanelli. Y , como otros muchos, creí ciegamente en que allí, justo ahí, en sus libracos, habría de encontrar alguna que otra respuesta potable.

¿Qué pensar, digo yo, cuando uno se da cuenta que también aquí hay intereses creados y todo forma parte de un tinglado más, de otro de los tantos a que nos tienen acostumbrados los “ilusionistas” de turno?

Para eso , veamos quien es verdaderamente Fulcanelli.



COMIENZA LA LEYENDA

Debo pensar que fue así. Y me atrevo a escribirlo de este modo: el mito Fulcanelli es una adaptación del personaje de fábula de Bulwer Lytton , Zanoni, que, haciéndoselo pasar como real , llega a nuestros días con fuerza arrolladora.

¿Cómo?. Me explico.

París a principios de siglo. Los años 20. Los cafés de bulevar. Allí solían reunirse un grupo de amantes del ocultismo para platicar sobre ciencias secretas y alquímicas.
Y quizá del nutrido grupo había un personaje que se destacaba con elocuencia: Jean-Julien Champagne, un notable excéntrico artista de carácter un tanto jactancioso.

Aquel hombre, que solía beber en cantidades exorbitantes, empezó a inspirar la idea de un adepto, de un misterioso y brillante hombre que conocía en persona y que estaba al borde de finalizar la llamada Gran Obra.

Sus cuarenta años, su personalidad extravagante y anacrónica (solía vestir ropa anticuada y lucir cabellos largos) sumado a sus reservas enigmáticas, lo hacían un hombre cautivante. Más aun: porque el grupo estaba integrado por jóvenes, tal como Eugéne Canseliet, de poco más de 20 años.

Todo parece indicar –cuando leemos “Fulcanelli Devoile” , de Geneviéve Dubois y “El Misterio Fulcanelli” , del crédulo Kennet Rayner Johnson - que fue precisamente en aquel grupito donde empezó a gestarse la leyenda y las primeras referencias veladas en torno al misterioso Fulcanelli.

Y todo hubiera quedado en una mera fábula, a lo sumo una simple anécdota de café, de no haber sido por los volúmenes de “Le Mystére des Cathédrales” y “Les Demeures Philosophales” aparecidos en los años siguientes.

Pero ¿Quien era Fulcanelli?.

Como digo, todo indica que el inventor de Fulcanelli fue el propio Jean Julien Champagne. Como pintor mediocre y fervoroso de la alquimia, estaba en contacto con grupos de estudios esotéricos y con editores y libreros, tal como el erudito Pierre Dujols que llevaba adelante “La Librairie de Merveilleux”.

Tras el estudio detenido de los libros de Fulcanelli, tengo la terrible sospecha que el trabajo de aquellos libros han sido obra de dos hombres. Por un lado Pierre Dujols; por otro Réne Schwaller de Lubicz. Pero sobre todo, Dujols.

Champagne, al estar en el mundillo de la alquimia, se conectó con ambos personajes a los que –según leemos en el libro de Geneviéve Dubois – les plagió, redecorando ciertos conceptos y adecuándolos a una sola pluma.

Basta leer el libro de Pierre Dujols, “Hipotiposis”, para darnos cuenta del enorme parecido de conceptos y teorías que más tarde veríamos a punto en los libros de Fulcanelli. En efecto, Pierre Dujols ya hablaba del Kermes, el Nostoc, la Agricultura Celeste, y sobre todo, su concepto general sobre la alquimia era notablemente parecido al de Fulcanelli.


(Pierre Dujols)

Como erudito en literatura griega, pensaba –a igual que Fulcanelli- que el francés provenía de dicha lengua helénica, gracias a lo cual, se podía interpretar mejor los manuscritos alquímicos en su lenguaje correcto.

Al parecer este hombre tenía un discípulo , Faugeron, quien continuó sus penosos trabajos de laboratorio hasta morir en la miseria total, sin culminar la Gran Obra.

Pues bien. El otro personaje que entra en escena para fecundar este mito fue René Schwaller de Lubicz, un notable estudioso que estaba profundamente interesado por la constitución de la materia y el trabajo de los átomos. Según pensaba, estas nuevas teorías atómicas pondrían en considerable peligro a la humanidad si no se hacía algo al respecto.


(Renè de Lubicz)


Es muy probable que, al estar al corriente sobre los trabajos con los átomos, haya tomado la resolución de visitar a físicos nucleares con el objetivo de disuadirlos de seguir adelante con sus proyectos.

Esto es una simple especulación mía, lo reconozco. Pero es curioso que sea Jacques Bergier quien no sólo da fama a Fulcanelli, sino que insista haberse encontrado con él en el laboratorio de la Sociedad del gas, de París, donde le habría enseñado los peligros que encierra la energía atómica.



LA MUERTE IRREMEDIABLE

Champagne muere en 1932, sin lograr ni reputación ni piedra que pudiera salvarlo. Y sin embargo, era el gran amigo de Fulcanelli, aquel que llevó su leyenda a los olorosos cafés franceses .

Aun así, falleció de una terrible cangrena. Y uno se pregunta, casi sin quererlo ¿cómo puede ser que su amigo, el famoso Fulcanelli, no le haya curado y sí haya empleado su polvo de proyección para una certera demostración de la transmutación en oro tal como la que presenció Canseliet?.

La respuesta es sencilla: no existía.

Pero vayamos a unos hechos más concretos.

Empecemos por Canseliet, su discípulo amado.

Como digo, Champagne entró en contacto con Canseliet hasta tal punto que en sus últimas horas fue el propio discípulo quien estuvo pregonando por su salud.



(Canseliet, Eugene)

Y parece que lo amaba mucho en verdad. De ello, podemos deducirlo por el cuadro que confiesa Canseliet que tiene en su casa; o por el que reproduce en su “La Alquimia explicada sobre sus textos clásicos”.

Existen referencias –que ya citaré- que mencionan que Canseliet acostumbraba llamarlo “su” maestro, a Champagne.

Lo interesante de Canseliet como alumno es que , a pesar de laborar día tras día en su obra, jamás pudo concluirla. Y uno - es cierto - sospecha. ¿Si era alumno de Fulcanelli, quien se presume consumó la Gran Obra, cómo es posible que no haya podido lograrla su discípulo?.

Más aun: luego de 50 años, llegó sólo al tercer estadio. Y no pudo avanzar. Y pese a que – según dice el propio Canseliet – se encontró con su maestro en fechas muy posteriores a la muerte de Champagne - donde, incluso, lo pudo contemplar mucho más joven y con rostro de mujer (?) - no salió del atolladero de la Obra. Mnnn.

Creo, particularmente, que Canseliet no logró la Obra por la sencilla razón de que no tuvo tal maestro y , al tener que recurrir al galimatías de otros textos antiguos, se topó con la verdad: su imposible desciframiento. Y confudió las vías y los materiales.

Unos dirán que no pudo llegar a buen término porque no poseía las capacidades espirituales requeridas. Y yo digo, que leí un poco -en realidad muchas veces - a los alquimistas más populares, entre ellos, Filaleteo, Limojon Saint Didier, Flamel, Basilio Valentin, Cosmopolita, Cyliani, Artephius, Pontano, Fulcanelli, Roger Bacon, John Dee, Ramon Lull, Arnaldo Vilanova, etc, que tal preparación espiritual es una falacia. Eso sí es una quimera.



(Uno de los tratados antiguos de esta vieja ciencia)


Y podría ahora mismo explicarme, pero eso me haría alejarme del propósito de estas líneas. Sólo puedo decir algo. Por un momento –y sólo por un instante – hagámonos a la idea de que la alquimia operativa es un hecho aun no demostrado por la ciencia. ¿Qué es lo que propugnan todos los “Filósofos del Fuego”?.

Básicamente esto: que no debe explicarse detalladamente su secreto porque eso pondría en igual posición a sabios e ignorantes. Es decir, que la “receta” está disponible para cualquiera. Claro, cualquiera que resuelva los crípticos tratados antiguos.

Entonces, si el vecino y yo podemos poner manos a la Gran Obra ¿ adonde queda aquello de la alta moral o el elevado grado espiritual?.

Quizá en las transmutaciones que dicen que fueron hechas en la historia. Como las del Cosmopolita. Porque, una vez más, considerando como plausible dichas transmutaciones, ¿no demuestran acaso un elevado egocentrismo en los alquimistas, deseosos de ganar buenos dividendos y llevar sus nombres a los pueblos? ¿Por qué no emplearon con la misma eficacia su “piedra” para curar a los dolientes y afligidos?.
No puedo dejar de pensar en cabezas cortadas y en agudas torturas con tal de robar su secreto: el precio de la vanidad humana.

La misma que llevó a Champagne a “fabricar” a Fulcanelli, seguramente estimulado por la moda esotérica reinante y libros como los de Butwler Lytton que cautivaban la imaginación (casualmente en Zanoni vemos un retrato fiel de cómo es y debe ser un alquimista, alejado de los dramas humanos, con visiones superiores y con dones que lo hacían inmortal, casi lo mismo que propugnaba Canseliet en los prólogos a la obra Fulcanelli)

Como refiere Rubellus Petrinus, viejo alquimista amigo y uno de los pocos que hablan abiertamente de sus experiencias:

Champagne dedicó años en construir la idea del Adepto: él mismo la había creado y la idea fue mantenida por todo el grupo que le rodeaba , y que debía promover el mito: Gaston Sauvage, Les Charconac, Pierre Dujols, Canseliet, Julles Boucher. Ellos serán los miembros de la misteriosa Fraternidad de Héliopolis (FHC).”

Pero sigamos con Canseliet.

Una de las mejores investigaciones en torno al enigma de Fulcanelli fue la que llevó a cabo Robert Ambelain. Aquel joven de 29 años se había inspirado tanto en las lecturas de Fulcanelli que decidió escribir un libro al respecto.

En su Dans L´Ombre des Cathédrales escribía:

A la memoria de Fulcanelli, artesano de la gran Obra y Filosofo del Fuego, dedicamos este imperfecto y tosco ensayo de esoterismo hermético

Huelga decirlo, lo admiraba. Y creía –como muchos- que detrás del nombre se escondía un hombre sabio y erudito, poseedor del Elixir o panacea universal.

Ciertamente empezó a desencantarse tras el encuentro con el primer editor de Fulcanelli, Jean Schemit. Precisaba pedir permiso para reproducir una ilustración y , como digo, no se le ocurrió mejor idea que visitar al editor de la obra fulcanelliana.

Y dice Ambelian, Schemit le confesó que en 1926 había recibido una extraña visita de un hombre bajito, de bigote excéntrico que le habló sobre la arquitectura y las claves ocultas que velaban las catedrales. Habló del lenguaje de los iniciados y todo un cúmulo de conocimientos que al parecer sabía muy bien señalar en los monumentos.
A las semanas, el editor recibe la visita de Canseliet, cargando su voluminoso manuscrito que se transformaría en “Le Mystére des Cathédrales”. De inmediato se dio cuenta que versaba de lo mismo que le había referido su extraño visitante días atrás.

Pero fue en el momento en que Canseliet llegó junto a Champagne que el misterio se reveló. Se trataba del mismo personaje enigmático que lo había visitado.

Es más: Schemit, según Ambelain, notó de inmediato el respeto casi venerable que le tenia Canseliet, quien lo llamaba “maestro” en todo momento.

Y dijo:

Nunca se habló de que Fulcanelli fuese una persona real de este nombre o un misterioso personaje oculto detrás de este nombre. Nadie habló de ello , y era siempre Champagne quien juzgaba, elegía y decidía. Por está razón estoy convencido de que Champagne y Fulcanelli eran la misma persona

Y por si hubiera dudas.

La propia portera de la Rue de Rochechouart, donde vivía Champagne y Canseliet (en habitaciones contiguas), declaró haber oído a Canseliet que a menudo le llamaba “maestro” y “mi maestro”.

¿Recuerdan la enigmática firma que pululó por todo el orbe y que simplemente decía “AHS Fulcanelli”?

Pues fue dedicada de puño y letra por el misterioso alquimista a Jules Boucher.

Y vaya cosa. Se descubrió, tras someterla a análisis, que era la misma caligrafía de Champagne. Y no sólo eso. Según demostró Ambelain, en el cementerio de Arnouvilles-les-Gonesses figuran las mismas iniciales.

AQUÍ DESCANSA JEAN JULIEN CHAMPAGNE
APOSTOLICUS HERMETICAE SCIENTIAE
1877-1932

Es obvio que una personalidad tan vanidosa no podía dejar de hacerlo. Y debía mostrar finalmente su “hilo de Ariadna”.

Porque ¿saben qué significa FULCANELLI?

Es el anagrama de “L´Écu Final” (El escudo Final).

Y casualmente en la primera edición de “Le Mystére des Cathédrales”, en la última página aparece un escudo o emblema con una leyenda que dice:

UBER CAMPA AGNA

Y Champagne se llamaba Jean Julian Hubert Champagne, tomando el segundo nombre de su padre. Y dando por supuesto que quien leyera Fulcanelli se familiarizaría con el lenguaje fonético, según la tradición cabalística, aquellas palabras tiene el mismo sonido, y una es indicativa de la otra.

HUBER CHAMPAGNE

Fin del Misterio.



CONCLUSION

No me queda dudas de quién fue Fulcanelli. Sí, el mismo que veis en esta reproducción pintada por su amado discípulo, Canseliet.

(Fulcanelli/Champagne)

Y aunque fue un precoz apasionado por la alquimia desde joven, no estaba a la altura de los libros por los que cobraría popularidad el alquimista. Libros que –luego de leer y releer al respecto – son de autoría de Pierre Dujols y de René de Lubicz, pulidos por la mano de Champagne.

Y, creo yo, todos formaron parte de un inmenso tinglado que predispuso a aquella época – y ahora en estos días - hacia lo arcano y milagroso. Dos hombres lo escribieron. Otro dos propugnaron la leyenda. O deberíamos decir tres: Jacques Bergier, Canseliet, y Champagne.

Qué injusto, verdad. Tanto hablaron, tanto trabajaron, pero ninguno logró consumar aquello que tantas hojas y hojas demandó. Uno puede estar toda una vida persiguiendo una Ilusión y al final darse cuenta que era eso: una ilusión. Lo lamentable es que muchos finalizan sus vidas sin darse cuenta.

Champagne fue un hombre que durante toda su vida buscó la famosa Panacea universal, pero, al percibir su inminente fin –y viendo que no llegaba a nada concreto- decidió , cuando menos, perpetuar un misterio que no existe. De paso, sus mediocres dibujos pasaron a ser populares y valió de algo tanto empeño que puso en la pintura.

Este es el retrato de un hombre fracasado, dolido, y que terminó mullido en su cama mientras la muerte lo devoraba minuto a minuto.

El problema surge cuando ahora creemos que aquellos libros eruditos pueden llevarnos a la verdad a través de la experiencia.

Y no dudo que contengan grandes verdades. Pero seguramente aquella que buscamos está en otro lado, en otro ámbito.

Después de repasar esta historia cómo fue en realidad, ¿qué podemos pensar sobre otros alquimistas que existieron en la historia y cuyos tratados antiguos hoy leemos?.
Seguramente dos cosas:

Que el hombre siempre tuvo fantasías espirituales. Y que , cueste lo que cueste, quiere trascender esta vida, y vivir ilimitadamente. Si es verdad o no que lo consiguió en un pasado eso ya lo analizaremos proximamente

Fulcanelli, la formación de un mito; una leyenda que hoy , al menos para mi, termina por fin olvidada en el cajón.

Copy 2004.
S.C.R

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